Antes del alba me levanté para  continuar mi lectura sobre los comentarios reales de la historia de los Incas del historiador cusqueño Garcilaso de la Vega; pese al día adicional de descanso forzado que tuvimos, aún persistia un ligero dolor en mi estomago producto de la salmonelosis debido a una mala ingesta alimenticia. Conforme avanzaba el tiempo se iluminaba la ventanita que quedaba junto al sofá  e iluminaba la pared   donde estaba escrito nuestro mensaje  del proyecto, aquí cada cicloviajero deja plasmado  a su paso cientos de historias una mas interesante que la otra, la nuestra era la primera de Ecuador, de a poco el silencio de la casa del ciclista en la Paz  se convertia en algarabia y felicidad conforme se iban despertando alistaban sus bicicletas y alforjas, ya que coincidimos en que las 8 personas que estabamos hospedados  aquí ,continuariamos nuestros viajes  el dia de hoy por rumbos diferentes pero con un mismo sueño, devorarnos el mundo en bici.

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Después de poner a punto todo y una pequeña limpieza de la casa, comenzó la caravana cicloviajera para ascender 14 kilómetros desde  los 3600 metros de altura de la capital Boliviana hasta los 4000 del Alto. La caravana iba liderada por Pablo Olias con su remolque cargado de sonrisas representadas en sus marionetas con su proyecto Titiribici, seguido de una pareja de franceses Eva y Fransua que vienen recorriendo Sudamérica mas de 6 meses y se dirigen hasta Ushuaia (Argentina) a continuación veniamos Ernesto y yo, muy cerca otra pareja de franceses pero a diferencia de los demás ellos iban en un tandem es decir en una misma bicicleta, Clementine pedaleada con los pies extendidos hacia adelante y Matías su novio atrás en la posición normal de un ciclista, lógicamente era la bicicleta que mas llamaba la atención, finalmente venía Jaime un chileno que venian bordeando todo el lago Titicaca y se dirigía al sur.

onforme iba ascendiendo mi dolor de estomago se  agudizaba definitivamente el esfuerzo físico hacia que los músculos del estomago se contraigan y provocaba el dolor, reduje un poco la velocidad me detuve para tomar un descanso, de pronto ya todos habian pasado y no me quise retrasar demasiado asi que avance unos pocos kilómetros, más adelante tuve una sensación de fatiga y enseguida el vómito, descanse un poco tome agua y continue pedaleando, ya en mi cabeza iba dando vuelta que necesitaba descansar que no podia seguir cicleando en estas condiciones y por otro lado pensaba que ya íbamos un dia de retraso y a ese sumarle otro provocaría que nuestro recorrido diario aumente para poder nivelarnos y poder cumplir el objetivo de estar el 15 de junio en Brasilia; en esto ya habíamos coronado la cima y llegado a el Alto donde me esperaban todos. Converse con Ernesto le comenté que realmente estaba mal que no iba a poder seguir, avanzamos todos hasta un restaurant yo no probe bocado alguno excepto un par de bocanadas de agua. Mientras ellos comían algo, seguía mi debate y reflexión interna hasta que tome la decisión de continuar no podiamos perder otro día más.

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Luego de la comida Jaime el chileno se despedía ya que iba a regresar a Copacabana a solucionar un tema migratorio y nosotros los 7 restantes avanzamos en dirección sureste hacia Cochabamba, pedal tras pedal acumulabamos kilómetros, como nos encontrábamos en las planicies del altiplano avanzábamos rápido,  el dolor en mi estomago había reducido su intensidad pero se mantenia latente, el tiempo avanzaba inexorablemente, pasado las 5 de la tarde Pablo (El español) el cicloviajero mas experimentado se detuvo junto a un camino vecinal y manifesto que era momento de parar y alistar el campamento para pasar la noche, a estas alturas habíamos recorrido poco mas de 100 kilómetros, asi que nos adentramos cerca de un kilómetro y escogimos el sitio ideal para colocar las carpas, conforme se iban armando las  tiendas me preocupaba un poco ya que todos excepto nosotros tenían carpas térmicas y ya me imaginaba que ibamos a tener uno que otro problema en la noche, ni bien terminamos de armar nuestra tienda de campaña nos sorprendía una granizada tenaz que acompañada de un fuerte viento amezaba con destruir nuestra carpa, por suerte esto no duro mas de media hora pero era el antesala de lo que se vendría en la madrugada.

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Pasado este evento climático cada uno hizo su cena, ese era otro detalle que no estabamos preparados, pese a que al inicio del  viaje cargábamos mi reberbero y todo lo necesario para cocinar en el campo por el tema del peso lo enviamos a Ecuador de regreso, sin embargo  gracias a nuestros amigos nos servimos un taza caliente de café que en estos frios extremos no solo calienta el cuerpo sino el alma. La temperatura fue descendiedo paulatinamente, enseguida buscamos refugio en nuestras carpas y luego de arroparnos bien dentro de cada una de nuestras bolsas de dormir  caímos en sueño profundo.
Mientras dormía dentro de mi estomago se libraba una batalla, de pronto un frío intenso cerca a mi oreja me despertaba, la carpa casi se había reducido a la mitad y se había filtraba agua en su interior, especialmente del lado donde yo estaba recostado, enseguida pensé, que debido al viento y la llovizna se solto uno de los anclajes de la carpa ocasionando este inconveniente, tome mi linterna de mano observé la hora en el celular eran las 1 y 30 de la mañana me predisponía a salir y mi cabeza golpeo contra el techo sintiendo que había un peso sobre la carpa, cuando salí habia una estela blanca sobre el suelo que con el resplandor de la luna se formaba una alfombra brillante impresionante que se perdía en el horizonte hacia las faldas de la cordillera real, un paisaje mágico que invitaba a soñar despierto,
la nieve seguía cayendo a manera de escarcha, todas las carpas estaban totalmente blancas y parecían unas cuevas de algún esquimal en la Antártida, la nuestra por su forma estaba llena de nieve solo de un lado  donde poco a poco esta, se ha ido descongelando y filtrándose en su interior, pensé sacar la cámara para tomar unas fotografías de larga exposición pero el frío era tan intenso y penetrante  que esa idea se desvaneció enseguida, ingrese nuevamente a la carpa y a partir de aquí no pude a dormir hasta el amanecer; pese a que retire toda la nieve sobre la carpa, ya estaba con bastante agua por dentro, los pies prácticamente habían perdido su sensibilidad y los frotaba entre si para ganar algo de calor, así paso toda la noche hasta que finalmente amaneció, salimos de las carpas el más emocionado era Pablo, además que tiene una personalidad y una energía increíble  comenzó a gritar nieve Señor nieve!!! Y comenzó a saltar y a juguetear como un niño a sus 39 años declarando la guerra trinacional entre Francia, España y Ecuador, después de esta afirmación me lanzó la primera bola de nieve y no tarde en escudarme atrás de una carpa y responderle, los franceses no se quedaron atrás y comenzó el cruce de  balas de  nieve de lado a lado, Ernesto como es un poco friolento no se atrevió a salir de la carpa a librar esta entrenida batalla polar.

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Debido a mi profesión he acampado cientos de veces en varios ecosistemas pero era la primera vez  que lo hacía en medio de una nevada y a esas temperaturas extremas,  fue una experiencia increíble cada vez me quedo extasiado de la belleza de la Pacha Mama y por las aventuras que tenemos gracias a una bicicleta, tomamos muchas fotografías algunos videos, desayunamos, desarmamos el campamento y continuamos nuestra ruta hacia Cochabamba.

Eran cerca de las 9am y al mantenerse la geografía similar al dia de ayer avanzamos rápido hasta un pueblito que ahora no recuerdo su nombre donde almorzamos,  aquí tuvimos un grato encuentro con una compatriota que era la dueña del restaurante y desde hace 12 años vivía aca casada con un Boliviano, no se como se acostumbró a vivir del calor guayaco al gélido altiplano.

Después de contentar el estomago,  seguimos en nuestro pedalear llenos de experiencias y cargados de historias hasta Caracollo donde por 25 bolivianos cada uno, pasamos la última noche juntos todo el grupo que salimos desde la Paz.

La siguiente mañana empezamos el día con una taza de café bien cargado preparado por Pablo en su reciclado y novedoso reberbero hecho con 3 latas de aluminio de un energizante popular.
Terminado el cafecito empezamos el dia, antes de las 8am ya estabamos en la ruta, desde nuestra salida de la Paz la vía se ha caracterizado por tener bastante tráfico en especial de transporte pesado y la vía en reparación en muchos tramos se estrechaba existiendo desvíos muy polvorientos, creo que esta es una de las razones que aparte del frío  ha provocado que se agudice la gripe que desde hace un par de dias tiene Ernesto, paulatinamente comenzamos a ascender un poco más hasta llegar a los 4500 metros de altura y a despedirnos del altiplano que lo hemos surcado ya cerca de un mes y personalmente espero con ansias climas más tropicales, asi como del altiplano un poco mas adelante nos despedimos con un poco de nostalgia pese al poco tiempo hicimos gran amistad con Pablo Olias el famoso Titiribici que se desviaba a seguir sacandole sonrisas a los niños en Oruro.
El resto terminamos de coronar la cordillera y sin perder tiempo comenzamos un descenso de 2000 metros de altura hacia Cochabamba, el cual lo disfrutamos mucho, cerca de las 5 de la tarde ya estábamos en Cochabamba donde Jose Luis de club Rotaract en esta ciudad nos esperaba para darnos una mano enlos temas logísticos, aquí también nos despedimos de nuestros cuatro amigos franceses bromeando sobre el partido de Ecuador con Francia el 25 de Junio, después de un efusivo abrazo se dirigieron en dirección hacia Sucre.

Como siempre nuestros amigos del rotaract  ahora el club Cochabamba se portaron a la altura . Jose Luis, Dany y Faby como buenos anfitriones nos dieron un paseo nocturno por la hermosa Cochabamba y para  cerrae con broche de oro estos tres días nos invitaron a un Sillpancho plato típico de aca y muy sabroso también.

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